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Estudios sobre Alcohol y la diabetes

Alcohol y diabetes
Cientos de estudios se han publicado sobre el impacto que tiene el alcohol en el desarrollo de la diabetes y sobre el efecto en las personas que ya la padecen.

La lectura de este artículo es conveniente que se haga de forma completa y no se extraigan fragmentos puntuales tomándose como válidos. Aunque los estudios aquí descritos han seguido una metodología válida y contrastada, hay cientos de factores individuales que pueden influir en los resultados. Además, el alcohol puede afectar a otras enfermedades no analizadas en profundidad en el presente artículo. Cada paciente debe seguir las indicaciones de su médico, sobretodo para evitar problemas por interacción con su medicación.

Debemos tener presente que al consumir alcohol puede reducirse excesivamente los niveles de glucosa en sangre debido a que el hígado libera glucosa para mantener los niveles correctos. Cuando se bebe, el hígado está ocupado eliminando el alcohol. Por lo tanto, existe riesgo de hipoglucemia. También, con algunos tipos de bebida, puede producir hiperglucemia, debido al contenido en azúcares, sobretodo al combinar con refrescos. Recordemos que la hiperglucemia aguda y crónica modifica la respuesta normal de la célula BETA (productora de insulina) generándose también una resistencia a nuestra propia insulina.

El 18 de enero de 1930 “The Lancet” publicaba un artículo de T.C. Hunt, médico del B. M. Oxf, MRCP Lond. del Hospital St. Mary’s (Londres) sobre la acción del alcohol en los niveles de azúcar en sangre de los pacientes con Diabetes Mellitus. En él explicaban el trabajo que habían hecho y afirmaban que era un alimento valioso, que hacía psicológicamente más llevaderas las dietas de los diabéticos que, con cantidades moderadas, disminuía la presencia de glucosa en la orina (glucosuria) y la cetonuria (alta concentración en la orina de cuerpos cetónicos) pero si aumentaban las cantidades de alcohol, producía el efecto inverso o si se mezclaba con dietas con grasa prolongadamente, el aumento en la hiperglucemia era marcado. También el estudio mencionaba la acción tóxica del alcohol sobre el hígado.

Evidentemente, los medios y técnicas actuales nos permiten conocer mejor como afecta el consumo de alcohol en los pacientes que padecen diabetes.

El consumo de alcohol y la incidencia de diabetes tipo 2 en los hombres

En el año 2000, Diabetes Care publicaba un gran estudio de Ming Wei (Instituto Cooper – Dallas, Texas, USA), Larry W. Gibbons, Tedd L. Mitchell, James B. Kampert y Steven N. Blair para evaluar la relación entre el consumo de alcohol y su incidencia en los hombres con diabetes tipo 2.

Este estudio prospectivo se realizó analizando a 8.663 hombres (97% blancos entre 30 y 79 años) con mediciones de glucosa en plasma en ayuno con al menos 2 exámenes médicos en la Clínica Cooper en Dallas, Texas, entre 1970 y 1995. El consumo de alcohol se clasificó en cinco grupos: Los no bebedores y cuatro tipos de bebedores de acuerdo a la cantidad de la ingesta de alcohol (Q1, Q2, Q3 y Q4).

Hubo una relación en forma de U (ver gráfico) entre el consumo de alcohol y la diabetes, con la menor incidencia de diabetes en el grupo de bebedores Q2 (los que consumían entre 61,9 a 122,7g a la semana). En comparación con ese grupo, los hombres del grupo Q3 (122,8 a 276,6 gr./semana) y Q4 (más de 276,6 gr./semana) tuvieron 2,2 y 2,4 más veces, respectivamente, la posibilidad desarrollar diabetes, mientras que los no bebedores y los del grupo Q1 tuvieron 1,8 y 1,4 mayor riesgo de diabetes respectivamente.

Gráfico alcohol y diabetes

Estas asociaciones persistieron después de ajustar por edad, por glucemia en ayunas, por tabaquismo, por índice de masa corporal, por presión arterial, por concentración de triglicéridos en suero, por aptitud cardiorrespiratoria, por colesterol HDL, por circunferencia de cintura y por diabetes parental (de los padres).

El estudio concluía, tras el análisis, que se observaba un riesgo más elevado de desarrollar diabetes de tipo 2 en el grupo de los no bebedores y los hombres con una ingesta elevada de alcohol, en comparación con los hombres que tenían un consumo moderado de alcohol. Pero es importante mencionar que es posible que en el grupo de los no bebedores hubiera ex-bebedores en recuperación por lo que podría afectar a los resultados. Sin embargo, el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 fue similar entre los ex-bebedores y los que no habían bebido nunca. Estos hallazgos son biológicamente plausibles.

Debemos tener en cuenta que la ingesta de alcohol comunicada mediante cuestionarios de hábitos de consumo puede dar lugar a errores de clasificación, bien por que las personas no recordaran las cantidades exactas o por no querer reconocerlo, si bien en estos estudios se validan los datos con correlaciones positivas significativas con HDL, colesterol, presión arterial diastólica y presión arterial sistólica.

De todas formas, el consumo moderado de alcohol, según este estudio, puede mejorar la respuesta de la glucosa a carbohidratos ingeridos. Los hombres con un alto consumo de alcohol pueden reducir su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 si beben menos.

El consumo de alcohol y su incidencia en la diabetes tipo 2: Un estudio con 20 años de seguimiento en gemelos

Este curioso estudio llevado a cabo por la Doctora Sofía Carlsson de la División de Epidemiología del Centro de Estocolmo de Salud Pública, Hospital de la Universidad Karolinska, Estocolmo, (Suecia) investigó la relación del consumo de alcohol con la incidencia de la diabetes tipo 2. La población del estudio consistió en 22.778 gemelos de Finlandia del mismo sexo nacidos antes de 1958. Este grupo fue compilado en 1975. La información sobre el alcohol, el tabaquismo, la dieta, la actividad física, las condiciones médicas y sociales se obtuvo mediante cuestionarios administrados en 1975, 1981 y 1990. Se identificaron 580 casos de diabetes tipo 2 durante 20 años de seguimiento.

El consumo moderado de alcohol (5-29,9 g / día en hombres y 5 a 19,9 g / día en mujeres) tendía a estar asociado con una menor incidencia de diabetes tipo 2 en comparación con el consumo bajo (<5 g / día). Las estimaciones fueron menores en sobrepeso (IMC> o = 25,0 kg / m (2)) de los sujetos (riesgo relativo 0,7, IC del 95%: 0,5 a 1,0 [hombres]; 0,6, 0,3-1,1 [mujeres]). El alto consumo de alcohol (> o = 20 g / día) se asoció con un aumento de la incidencia de la diabetes tipo 2 en mujeres delgadas (2.9, 1.1 a 7.5), pero no en las mujeres con sobrepeso o en los hombres. En las mujeres, las borracheras se asoció con una mayor incidencia de diabetes de tipo 2 (2,1, 1,0-4,4).

Los resultados de este estudio sugieren que el consumo moderado de alcohol puede reducir el riesgo de la diabetes tipo 2. Por otro lado, las borracheras y el consumo elevado de alcohol puede aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 en las mujeres.

El consumo de alcohol se asocia con la hipertensión pero no con la diabetes

Un estudio publicado en marzo de 2004 por el Doctor Aramesh Saremi del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Phonex, Arizona (EE.UU.), examinó la asociación entre el consumo de alcohol, la diabetes tipo 2 y la hipertensión en una población nativa de América.

Los datos fueron recogidos en un estudio transversal y prospectivo de base poblacional realizado en 3.789 individuos con edad igual o mayor a 20 años. El consumo de alcohol reportado fue clasificado como:

No bebedores
Ocasional o < 1 por día 1-2 bebidas al día > o = 3 bebidas al día
Consumo excesivo ocasional

La prevalencia y la incidencia de la diabetes y la hipertensión por categorías de consumo de alcohol se determinaron.

Alrededor del 68% de los hombres y el 39% de las mujeres reportaron algún grado de consumo de alcohol. No se encontró asociación entre el consumo de alcohol y la prevalencia o incidencia de la diabetes, pero se encontró en ambos géneros una asociación positiva y estadísticamente significativa entre la presión arterial y el consumo de alcohol. Tras ajustar por edad, índice de masa corporal (IMC) y la diabetes en un modelo de riesgos proporcionales en los hombres, bebedores moderados (ocasional o <1 bebida al día y 1-2 bebidas al día combinado) tenían 1,24 (95% intervalo de confianza: 0,98-1.57) y los grandes bebedores ocasionales tenían 1.49 (01.02 a 02.17) veces la incidencia de la hipertensión como los no bebedores. Las estimaciones correspondientes de incidencia de hipertensión para las mujeres fueron 1,53 (1,29-1,83) para la bebida moderada y 1,38 (0,81-2,36) para el consumo excesivo de alcohol de vez en cuando. Como solo el 1% de los participantes informaron > o = 3 bebidas al día, este grupo fue excluido de estos análisis.

El consumo de alcohol no afectó el desarrollo de diabetes tipo 2, pero se asoció con un mayor riesgo de hipertensión, y este efecto fue independiente de la diabetes o del índice de masa corporal en ambos sexos.

Efectos del alcohol en la diabetes

Centrándonos en los efectos del alcohol en las personas que ya padecen diabetes, nos encontramos con el estudio de la Doctora Andrea Alloco Howard (Montefiore Medical Center and Albert Einstein College of Medicine, Bronx, New York).

Este estudio de febrero de 2004, en la línea del resto, concluye que el consumo moderado se asocia a una menor incidencia de diabetes mellitus y de enfermedades del corazón, pero añade que dicho tipo de consumo no afecta de forma aguda al control glucémico en personas con diabetes, al menos, a medio y corto plazo.

Otro estudio llevado a cabo por Michiaki Fukui (Departamento de Endocrinología y Metabolismo, Kyoto Prefectural University of Medicine, Graduate School of Medical Science, Kyoto, Japón) con 404 hombres con diabetes tipo 2 permitió concluir que mayores concentraciones de sulfato de dehidroepiandrosterona (DHEA-S) en los bebedores moderados puede representar una relación entre dicho tipo de consumo de alcohol y menor mortalidad por enfermedades cardiovasculares en pacientes con diabetes tipo 2.

Conclusión y riesgos

Debo insistir que un consumo excesivo de alcohol es altamente perjudicial para cualquier persona, pero especialmente para los diabéticos y pacientes con enfermedades cardiovasculares. Aunque es cierto que la mayoría de estudios científicos apuntan que un consumo moderado podría ser beneficioso para prevenir la diabetes y las enfermedades del corazón, también son numerosos los estudios científicos que asocian el consumo de alcohol con un aumento en el riesgo de desarrollar diferentes tipos de cáncer como el cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, pecho, hígado y de intestino, según el WCRF (World Cancer Research Fund). Todavía no existen estudios concluyentes, en ambos casos, que expliquen como el alcohol conduce a estos resultados, por lo que los estudios se basan en datos estadísticos.

No todas las bebidas son iguales ni aportan las mismas calorías, así que deberemos tenerlo en cuenta si se incluyen en la dieta, llevando siempre un control exhaustivo de los niveles de azúcar en sangre y acompañándolo de ejercicio moderado.

En el siguiente enlace tenéis una calculadora que ha creado el WCRF. Aunque está en Inglés es muy visual y de fácil uso. Tan solo debemos poner las cantidades de la bebida correspondiente (como el vino, la cerveza o cava) y pulsar en el botón “Calculate” para que nos muestre las calorías, su equivalente en galletas de chocolate y cuanto deberíamos caminar para quemar esas calorías extras.

Calculadora calorías alcohol

Escrito en: Investigaciones

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